Residentes de las colonias Lomas de Tecamachalco y La Herradura denunciaron que alrededor de 10 mil familias padecen malos olores provenientes de las presas San Joaquín y Tecamachalco, ubicadas en los límites entre la Ciudad de México y el municipio de Naucalpan de Juárez. Los vecinos afirmaron que la situación se ha vuelto insoportable y reportaron afectaciones a la salud de quienes habitan en las inmediaciones de los vasos reguladores.
De acuerdo con la denuncia de colonos, el olor —descrito como permanente y similar al excremento— penetra en el interior de las viviendas desde las primeras horas del día hasta la noche, lo que obliga a los residentes a mantener cerradas puertas y ventanas de forma continua. El problema se agudiza tras periodos de tres o cuatro días sin lluvia, cuando el agua estancada comienza a sedimentarse, se intensifican los procesos de descomposición y las bacterias responsables de los olores se activan con mayor fuerza.
La zona afectada corresponde a la Barranca de Tecamachalco, que abarca aproximadamente 21 kilómetros cuadrados y atraviesa municipios del Estado de México —entre ellos Naucalpan y Huixquilucan— así como las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, en la Ciudad de México. Esa condición implica la intervención de distintas autoridades en su gestión, lo que ha dificultado la atención integral del problema.
Representantes vecinales señalaron que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha delegado la administración de la zona a la Secretaría de Gestión Integral del Agua de la Ciudad de México (Segiagua). Recordaron que hace ocho años se realizaron obras de entubamiento en la barranca que lograron separar las aguas y reducir los niveles de contaminación; sin embargo, aún existen tramos a cielo abierto donde las aguas residuales se mezclan con aguas pluviales sin ser canalizadas hacia el drenaje o los colectores correspondientes.
Ante la situación, los colonos exigieron una solución —no medidas paliativas— y solicitaron formalmente una reunión con representantes de Conagua, la Comisión del Agua del Estado de México (Caem), la Secretaría de Gestión Integral del Agua de la Ciudad de México (Segiagua) y el organismo operador de agua de Naucalpan.
La denuncia pone de manifiesto la complejidad administrativa de una zona que cruza múltiples jurisdicciones y que, según los residentes, no ha recibido atención suficiente pese a los efectos que el problema genera en la calidad de vida y la salud de miles de familias.
