Se registró un ambiente de tensión entre autoridades municipales y habitantes de la colonia San José Río Hondo, en Naucalpan de Juárez, en torno a un proyecto de intervención de un campo comunitario que busca transformarlo en un parque de mayor escala. El conflicto se agudizó luego de que maquinaria ingresara al sitio, en anticipación a un evento de colocación de primera piedra previsto para el 29 de abril.
El proyecto, identificado provisionalmente como Parque La Abeja o Macroparque Fábrica de Sueños —denominaciones cuya versión definitiva no ha sido confirmada oficialmente—, forma parte de acciones de mitigación atribuidas a un desarrollador inmobiliario, como compensación por la construcción de edificios durante administraciones anteriores sin beneficio directo para la comunidad. De acuerdo con la versión oficial, el diseño contempla mantener y mejorar las instalaciones existentes —entre ellas canchas deportivas y áreas verdes— e incorporar elementos como andadores, juegos infantiles, gimnasio al aire libre, salón de usos múltiples, anfiteatro y parque para mascotas.
Según la información difundida por las autoridades, el proyecto presuntamente incluiría también estacionamiento, una conexión directa con una escuela cercana, plaza de acceso, bahía de transporte público, pista para correr, edificio principal, mirador y un módulo de vigilancia, elementos que, de concretarse, ampliarían considerablemente la infraestructura actual del espacio.
Los vecinos rechazaron la propuesta y manifestaron su postura de conservar el espacio sin modificaciones. Algunos sugirieron que la inversión se canalizara hacia otro sitio y cuestionaron la insistencia de las autoridades pese a la oposición vecinal. La desconfianza ciudadana se centró en la percepción de que la decisión ya estaba tomada, sin que mediara un proceso de consulta con resultados vinculantes.
Durante el encuentro, surgieron también dudas sobre la situación jurídica del terreno, al mencionarse la existencia de un convenio con una empresa privada sin que se presentara documentación que lo respaldara en ese momento. Ante la falta de claridad, se acordó mantener reuniones de seguimiento y revisar los documentos correspondientes.
Semanas antes del conflicto, el municipio instaló módulos de información para difundir el proyecto entre la población. En esos espacios, personal vinculado a la socialización del proyecto señaló que el diseño se desarrolló a partir de talleres participativos, sondeos y actividades con estudiantes, bajo el argumento de que la zona presenta déficit de espacios públicos y que la intervención beneficiaría a cerca de 38 mil habitantes.
El diálogo entre autoridades y vecinos transcurrió con interrupciones y reclamos. Algunos asistentes plantearon la posibilidad de cerrar vialidades como medida de presión. Vecinos señalaron, sin presentar evidencia documental en ese momento, que el proyecto respondería a intereses relacionados con el fraccionamiento Cumbres de la Herradura. La presencia de granaderos del Estado de México en el lugar elevó la percepción de tensión entre los manifestantes. La reunión concluyó sin acuerdo definitivo, con el compromiso de continuar el diálogo y transparentar la documentación del proyecto.
