Concluyó la intervención integral de la Segunda Cerrada de Santa Úrsula, en la comunidad de San Lorenzo Totolinga, como parte del programa municipal de recuperación de espacios públicos. Este andador, que ahora será identificado como el “Callejón del Lobito”, fue rehabilitado tras registrarse en el sitio un acto de maltrato animal a finales de enero pasado.
Los trabajos en la zona consistieron en una mejora de la infraestructura urbana que incluyó la aplicación de 26 toneladas de asfalto, la instalación de 18 luminarias nuevas y dos postes. De acuerdo con el reporte técnico, las labores de mantenimiento contemplaron además el balizamiento de guarniciones, chaponeo, barrido manual y la recolección de más de 7 toneladas de residuos.
La intervención busca transformar el escenario donde el perro comunitario conocido como “Lobito” sufrió una agresión física al ser arrojado desde una altura de 10 metros. La administración local informó que el objetivo de estas acciones es fomentar la conciencia social sobre los derechos de los seres sintientes y convertir un evento de crueldad en un símbolo de convivencia comunitaria.
Como parte del rescate del espacio a través del arte, el muralista Canek Leyva realizó una obra conmemorativa dedicada al canino. Esta iniciativa se suma a la rotulación de la calle y a la mejora de la visibilidad en el andador, con el fin de proporcionar condiciones de mayor seguridad para las y los vecinos que transitan diariamente por esta vía de comunicación.
En el acto de entrega de los trabajos, se contó con la presencia de autoridades auxiliares, vecinos y representantes del Centro Médico Veterinario y de Bienestar y Protección Animal de Naucalpan. Asimismo, se hizo un reconocimiento a ciudadanos y a la organización Mundo Patitas por su labor en la atención médica y protección del animal, quien logró sobrevivir tras una intervención quirúrgica.
Esta rehabilitación en San Lorenzo Totolinga marca un precedente en la gestión pública local sobre la recuperación del entorno urbano tras actos de violencia. Con estas medidas, las autoridades municipales pretenden devolver a la comunidad un espacio habitable que habitó el canino por más de una década, promoviendo el humanismo y la paz social.
